miércoles, 08 de septiembre de 2010
 

 

    
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NO ERES TU MENTE PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Lydia_   

CAPÍTULO I
DESCUBRIENDO QUIEN ERES (PARTE I)

Escrito por Lydia_

NO ERES TU MENTE

Si pensabas que te conocías, yo te puedo comunicar desde ahora mismo, que de entre todos tus familiares y amigos cercanos, de todos ellos, tú eres la persona que MENOS te conoce. ¿Por qué? Porque la otra gente ve cosas de ti mismo que tú nunca verás.

El espejo
Para empezar te ven a ti y ven las cosas que haces, y nosotros solemos estar bastante ciegos con nosotros mismos. "Vemos la paja en ojo ajeno pero no vemos la viga en el nuestro" ¿Habías oído antes estas palabras tan acertadas?

Tú no tienes acceso a tus gestos espontáneos, ni a tus expresiones, y además todas las personas emanamos más de lo que dicen nuestras palabras.

Si estuvieras discutiendo con alguien acaloradamente y de repente te toparas con un espejo y dieras de frente con tu cara desenfocada reflejada en un primer plano, la cambiarías de inmediato porque no lo soportarías. Pero esto es lo que les ofreces a los demás algunas veces.

Cada vez que te tienes que hacer fotos te arreglas para quedar “bien”. No soportarías que te hicieran una foto cuando te levantas de la cama por la mañana con mal humor, por ejemplo. En otras palabras, no deseas que te vean tal como eres, pero mucho menos deseas verte tú. Por eso no te observas honestamente, aunque creas que así lo haces. Por eso no te reconoces en los videos. Si ni siquiera reconoces tu voz. Y aunque te reconocieras, no eres tú, porque estabas interpretando tu papel, simplemente interpretando un rol para la cámara.

Y si te pillan desprevenido te asustarás, porque no querrás que te vean de una determinada manera, tienes que tener tiempo para arreglarte. ¿Arreglarte para quién? ¿A quién estás engañando?  ¿No será que te estás escondiendo de ti mismo porque crees que no resistirías el impacto?

Espejo

Y yo ahora te pregunto, ¿Cómo puedes conocerte si no te observas?

Tú siempre estás interpretando un papel para los demás, que además cambia con cada una de las personas con quien lo interpretas. Con tu madre interpretas el rol de hijo, con tu profesor el rol de alumno, con tu jefe el rol de empleado, con tu pareja el rol de pareja, y así sucesivamente para todas las facetas de tu vida. Después está el más bonito de todos, el rol de “yo soy así” y es el que interpretamos para nosotros mismos. Nos hemos creído lo que somos y ahora tenemos que actuar consecuentemente en el mantenimiento de este rol, que no es sino otro rol más, ni más válido ni menos que cualquier otro, porque sino ¿Tú quién serías?.

En más de una ocasión te has sorprendido reaccionando de manera completamente insospechada incluso para ti mismo. ¿Quién es ese desconocido e intrigante personaje que actúa desde lo más profundo de ti?


Templo Delfos

 

 

CONÓCETE A TI MISMO Y CONOCERÁS AL UNIVERSO Y A LOS DIOSES. Se dice que estas palabras estaban inscritas en el templo de Apolo en Delfos. Esto es hacia lo que los grandes místicos apuntan y han apuntado a través de todos los tiempos.


¿Puedes decirme entonces quién eres tú en realidad?

Si de verdad quieres saberlo, tendrás que empezar por despojarte de todos los signos identificativos que has adquirido en esta vida. Despójate de todo empezando por el nombre. Continúa con la nacionalidad, la profesión, el estado marital, etc. Arráncate todo aquello que no seas tú, todo lo que sea adquirido. Si eres un padre, arráncate el rol de padre, si eres médico, arráncate el rol de médico y así sucesivamente con todos los diferentes roles que hayas ido adquiriendo en tu vida. Tus creencias y prejuicios también son adquiridos. Y todas las experiencias por las que has pasado, que es lo único que te llevarás de esta vida, vendrán contigo, te enriquecerán a ti, pero también son cosas adquiridas, no son tú.

 

                                                                        Ψ                                           
Dentro de poco tiempo, quizás hoy mismo, identificarás con relativa facilidad tu yo-conciencia, separándolo de tu yo-mente, ego o falsa personalidad. Éste será un paso importantísimo en tu camino hacia la búsqueda del Ser, la búsqueda de ti mismo.

Energía

Cuando hablo de conciencia no me refiero a la conciencia moral en absoluto. La conciencia moral es un rol del ego y la crea la mente.

Cuando hablo de conciencia me refiero a la energía inmortal que eres en esencia. A la chispa de vida que anima tu cuerpo físico permitiéndole vivir.  

Y utilizo las palabras Observador, Testigo, y Yo superior (aunque no sean exactamente lo mismo) como  sinónimos de conciencia.

Identificarás a Tu Yo Superior como a una presencia silenciosa que observa con atención todo lo que haces, pero sin involucrarse ni inmiscuirse. Por eso también se le llama el testigo. Lo identificarás como a una presencia silenciosa que se encuentra situada un poco por debajo, a un lado o detrás de ti.

Haz la prueba. Son dos cosas diferentes. Tú estás leyendo esta página, pero ¿puedes decirme que no existe dentro de ti alguien que te observa a ti leyendo esta página?  

meditaciónNO OBSERVES LO QUE TE SUCEDE A TI  DESDE DENTRO. OBSERVA LO QUE SUCEDE EN TI DESDE FUERA. Es muy importante que entiendas esto porque es el fundamento de la meditación. Y será además el principio más importante que tengas que entender. Una vez identifiques al observador silencioso dentro de ti habrás iniciado el despertar de tu conciencia. Y tu conciencia te llevará al paraíso, al lugar mágico del que saliste, te llevará de regreso a casa.

Se necesita una conciencia muy despierta para iniciar un camino de auto-observación. Es un paso escalofriante. Estás buscando en la mismísima boca del león. Date cuenta de lo avanzado. La conciencia observando a la mente. La conciencia observándose a sí misma. La conciencia haciéndose consciente de sí misma. Cuando llegues a este punto habrás alcanzado el Nirvana.
                                                     

                                                                      Ψ

Haz el siguiente experimento. Pregúntate cuál va a ser el próximo pensamiento que pasará por tu mente y luego espera con atención a que se produzca.

Si lo haces con verdadera atención, mientras esperas a que se origine, observarás que tu mente se para. 

Mientras tú como conciencia observante estés presente, tu mente estará ausente. Porque o estás en tu mente o estás fuera de ella. Sólo hay estos dos caminos. O lo ves todo con la mente y entonces juzgas y clasificas según una pauta estructurada de la propia mente, o simplemente lo observas, lo observas todo intensamente, lo observas todo directamente desde la conciencia, simplemente observas desde fuera sin implicarte ni juzgar, y el simple hecho de observarlo todo, lo cambiará todo, porque te cambiará a ti.

TU MUNDO EXTERIOR ES UN REFLEJO DE TU MUNDO INTERIOR Y NO AL REVÉS.

A medida que andes este camino se irá ordenando tu mundo interior, y de manera simultánea se irá organizando tu mundo exterior.

Lentamente y de manera gradual el caos de tu vida se irá sustituyendo por una dulce armonía.

Armonía
De momento tendrás que confiar en mí y en tu intuición.
 
Cada vez que retiras tu conciencia de tu mente estás liberando gran cantidad de energía que antes se utilizaba para ser convertida en materia de pensamiento. Cuando no uses tu mente, apágala, y así podrás utilizar esa energía para ti.

Sólo elevándote sobre ellos puedes controlar a los pensamientos. Si intentas controlarlos o los reprimes se vengarán de ti ofreciéndote mucho más de lo mismo a que te tienen acostumbrado, y que ni siquiera has notado, pecisamente porque no has estado observando. Tienes que liberarte de la identificación con tu mente. Y esto sólo lo puedes hacer elevándote como conciencia por encima de ella. Cuando estás en modo-conciencia, al tener una perspectiva mucho más amplia, puedes observar a tu mente, pero no al revés.

 

                                                                                  Ψ        

¿Alguna vez has metido el azúcar en la nevera y la leche en el armario? Te lo pregunto porque me pasó ayer a mí. ¿Alguna vez has llegado a tu casa tras haber estado conduciendo el coche con el piloto automático y sin saber ni cómo has llegado? Éstos son dos ejemplos claros de inconsciencia ordinaria. No hay nadie presente dentro de la persona. La conciencia u observador está absorto con todo lo que se proyecta en la pantalla mental. Pensamientos, imágenes, recuerdos, juicios, especulaciones, van siendo proyectados uno tras otro y sin tregua ni descanso. Observa a la gente a tu alrededor. Miran pero no ven. Oyen pero no escuchan. Andan hipnotizados con sus propios pensamientos. A esto yo lo llamo estar en modo-mente.

Conciencia

Imagínate que la conciencia es un vigilante que se encuentra en un faro de una torre de control y desde ahí lo vigila todo simplemente observándolo. En la parte de atrás de la torre se encuentra un viejo conocido que se encarga de racionalizarlo y juzgarlo todo, y la conciencia ha quedado fascinada por el mundo de los sueños, pensamientos e imágenes que le ofrece el viejo conocido y que aparecen proyectados en su pantalla mental. El vigilante se pasa casi todo el tiempo escuchando el parloteo de la mente y mirando absorto la pantalla mental. No hay nadie presente en la torre para vigilar. El observador está en el cine. TÚ, estás en el cine que te proyecta tu mente.

Pantalla mental

 

¡Pero todo lo que ocurre en la pantalla mental es irreal! Es irreal porque es algo imaginado. La mente nunca está en el presente. O se encuentra en el pasado recordando, o en el futuro proyectando. El presente, es decir, lo único real que existe, es patrimonio exclusivo de la conciencia. Y el presente es una franja estrecha. Es la línea que separa el pasado del futuro. Es una puerta muy estrecha. No cabéis los dos. No cabéis tú y un pensamiento. Sólo hay sitio para ti. Y el presente es una de las pocas  puertas que te llevan a tu conciencia; a tu verdadero ser.

Una vez te introduzcas en el presente, observarás que su profundidad no tiene fin. Pero no puedes pensarlo. En cuanto pienses en ello se desvanecerá ante ti. Sólo puedes observarlo, y es en esa observación consciente cuando ya puedes empezar a ver de verdad.

MagiaAhora que la pantalla mental ya no se interpone entre el que mira y lo mirado, el que mira y lo mirado se convierten en una unidad. Se funden en uno. En este momento aparece la magia. Se abre ante ti la puerta del gran misterio para dártelo a probar y que quieras volver a ello. Te deja embelesado y luego te lo arranca de los labios y se lo lleva.

TENDRÁS QUE ANDAR EL CAMINO, te responde.

Tendrás que andar el largo camino de la auto-observación para llegar hasta ti mismo. Para culminar en la fuente eterna de donde se nutren directamente todas las deidades.

                     

                                                                     Ψ                                                                        

El mismo hecho de observarlo todo con atención hace que la mente se pare. Tú no tienes que hacer nada, sólo observar sin juzgar ni implicarte, y el mismo hecho de observarlo todo, hace que las cosas cambien. No puedes actuar con inconsciencia cuando estás presente. O lo que es lo mismo, no puedes actuar como un loco si estás consciente.

El primer paso de este largo camino es la observación del cuerpo y de los pensamientos. Hasta ahora tu mente ha funcionado sin supervisión. Imagina a tu mente como un carruaje de caballos. Diferentes caballos, diferentes pensamientos, desiguales direcciones que se quieren tomar, y tú has estado viajando sin cochero durante mucho, mucho tiempo.


CarruajeTu mente te lleva una y otra vez por los mismos caminos que tiene acostumbrados. Ha mecanizado tu vida y tú ni siquiera eres consciente de ello. ¡Y pensabas que eras libre!.

Si creas un cochero en tu mente es que no has entendido nada. Este cochero sería la misma mente por detrás controlándose a sí misma. Necesitas al que vigila. Al que lo vigila todo. Al que incluso vigila que haya un cochero.

Y eso es lo que eres. Un observador. Un testigo.  El que siemplemente observa desde un lugar de paz la experiencia de limitación que le proporciona su mente.  Es sólo que estás muy inconsciente todavía. Pero eres pura conciencia en camino de expansión.

Hemos dicho que el testigo, es decir, el observador o conciencia, jamás juzga, sólo lo observa todo desde un lugar de desapego, y es este desapego, lo que le permite su objetividad y comprensión profunda. Conviértete en el observador de tu mente. Tú YA ERES el observador de tu mente, el observador del mundo a través de tu mente y tu cuerpo físico.  Porque tú, que eres un tipo de energía, y como tal eres inmortal e indestructible, estás viviendo una experiencia física en la dimensión material y dispones de una mente a la que puedes utilizar como a un gran sentido más cada vez que lo necesites. El problema es que debido a la fascinación por la pantalla mental y a todo lo que la mente te proyecta en ella, te has quedado atascado en la pantalla y CREES que eres tu mente, crees que eres el pensador que hay en tu mente. Te has identificado con tu mente. Te has olvidado de que tu mente es sólo un útil instrumento para tu uso. Te has olvidado de quien eres. Te has olvidado de ti. Obviamente tu conciencia, sabe que no eres tu mente, pero la parte consciente de tu conciencia, es decir, la única parte a la que tienes acceso, no lo recuerda.

Si miras la mente, ésta se para. Si miras al observador, éste se expande hasta hacerse uno con el universo.

La mente se para en cuanto tú estás totalmente presente y se para porque tú estás por encima. Haz la prueba. Intenta identificar dentro de ti lo que te digo. Si no lo haces te lo perderás.

 
Faro

Imagínate que la conciencia fuera un faro, entonces la atención sería el foco de luz que sale del faro. Es decir, utilizas la atención como enfoque de observación para tu conciencia.

Enfoca con la atención todo aquello que hagas, sientas o pienses. Vigílalo todo. Que no se te pase nada sobre ti mismo a partir de ahora. Que no se mueva un solo músculo de tu cuerpo sin que tú lo sepas. Hazte más consciente. Es el único camino. No encontrarás otro.

 

 

Cada vez que te observas atentamente sin juzgar activas un nivel superior de conciencia. Tienes que esforzarte en elevarte como conciencia para ganar en perspectiva. Esto hará que tu conciencia se expanda.

Hasta ahora sólo habías observado lo que hacías. A partir de ahora observarás al que lo hace. Porque cada vez que observas al que lo hace, se expande tu conciencia.

DespertarTus esfuerzos por estar consciente te harán despertar. Y cada despertar parcial de tu subconsciente vendrá acompañado por una danza. No lo olvides. Es sólo una cuestión de tiempo. Si usas tu conciencia, ésta empezará a despertar. ¡Y tú a recordar!

Al principio cuesta esfuerzo estar atento. Es como todo aquello que no usas durante un tiempo, se debilita. Además tenemos el hábito muy arraigado. Todos somos pensadores compulsivos.

¿Puedes decirme que tú sólo piensas en aquello que tú deseas pensar y durante el tiempo que tú lo deseas? Ya me lo dirás así como vayas observando tu mente. Te sorprenderá que hayas podido pasar tanto tiempo sin supervisión. Hasta ahora tu mente ha estado haciendo todo lo que quería ella. Nos sentimos muy cómodos cuando estamos en nuestras mentes porque no recordamos que se pueda hacer nada más.


Castillo

Tu mente ha sido la reina absoluta del castillo hasta ahora.
Tu mente ordena y tú obedeces.
¿Cuántas noches has estado sin dormir porque no eras capaz de apagar el interruptor de tu mente? A la mente, como a cualquier otro instrumento, hay que usarla, pero nunca dejar que nos use ella a nosotros. Es un inmenso alivio el liberarse de los patrones repetitivos y compulsivos de la mente. Estamos tan acostumbrados a la molestia, que no la hacemos consciente hasta que cesa. Es como un ruido de fondo molesto al que te hubieras habituado y sólo lo notas cuando para.

 

Al ir fortaleciendo la luz de tu conciencia y disminuyendo tu identificación con la mente, cada vez te costará menos esfuerzo estar atento y por lo tanto, estar sin pensamientos. Pero tú no tienes que hacer nada. No intentes parar tus pensamientos a la fuerza. A la mente no se la puede reprimir. A la mente hay que trascenderla.

Tus pensamientos se irán ralentizando a medida que tú te eleves por encima de ellos usando tu conciencia.


Perspectiva

Es como si estuvieras mirando desde una cima. Te elevas y el punto de vista que adquieres te da una mayor perspectiva.
También ves tu mente, por supuesto, pero te das cuenta de que tú estás inmensamente por encima de ella. Si alguna vez has tenido una emergencia ya sabes de qué te hablo. Cuando no hay tiempo para tonterías tú emerges como conciencia observante y la mente se queda a un lado. Entonces puedes seguir usándola. De hecho la usas mejor que nunca, porque cuando no hay tiempo que perder, no dejas que te use ella a ti. Por eso existen tantas historias milagrosas de personas que han realizado verdaderas grandiosidades en momentos de auténtica urgencia. Piensas que algo superior a ti se ha hecho con la situación, pero eras tú, sólo que estabas en modo-conciencia y eso te daba una claridad extraordinaria.


Te daré otro ejemplo. ¿Has estado alguna vez muy emocionado por algo? ¿Completamente anonadado con algo? Si no lo recuerdas fíjate bien la próxima vez que te ocurra; si te acuerdas, ya sabes entonces que te quedaste sin palabras, es decir, tu mente se paró. Es el clásico quedarse sin palabras o mudo. Es tanto lo que percibes con tu conciencia, estás tan alerta con lo que ocurre, tan atento, que tu conciencia, es decir, tu Yo superior, coge el mando. La mente se para.

Cielo
Entras en el reino sin límites y sin tiempo de la conciencia, y la mente cae por si
misma al que es su sitio por naturaleza. El de un utensilio a tu uso. La mente sabe que en estos casos no tiene nada que hacer, y se calla. Si entonces alguien te pidiera que dijeras algo, tendrías que hacer un gran esfuerzo para reducir todo lo que observas con la conciencia a algunas de entre las miles de palabras que se utilizan en una lengua. Para pasar del estado de conciencia al de mente tienes que descender.
Cuando estás en modo-mente, entendiéndolo como la identificación de tu conciencia consciente con la mente, la identificación con el pensador, la misma mente se convierte en una limitación. En lugar de absorberlo todo desde la conciencia, con los ojos y todos los sentidos bien despiertos, pasa primero por la mente, y cuando los estímulos pasan por la mente primero, por la misma naturaleza de ésta, cuando llegan a la conciencia ya han sido adulterados, ya han sido clasificados en base a sus creencias y prejuicios. La mente entonces limita todo lo que entra, porque pasa primero por el filtro mental. Todo lo que ves y observas desde la mente está interpretado según lo que te ha ocurrido en tu pasado. Son los ojos de tu pasado ofreciéndote el mundo. No me extraña que tu futuro sea una réplica casi exacta de tu pasado. La pantalla mental se entromete, entre tú y el mundo, y entre tú y tú mismo.


Para la mente todo es dual y siempre tiene que extraer un juicio de todo. La mente necesita ponerle una etiqueta a todo. Es su naturaleza.

El juicio
Por lo general inicia con un -me gusta- -no me gusta- y así vamos clasificando y al mismo tiempo eliminando aquellas categorías que nos van sobrando. Al final hemos reducido un momento de éxtasis divino a unas cuantas palabras, que pueden y suelen ser palabras muy bonitas, pero que sólo sirven para representar algo, para apuntar hacia algo, el resto lo tienes que poner tú. El resto tiene que estar ya dentro de ti. Si no existiera dentro de ti el recuerdo latente, jamás lo podrías comprender. Lo podrías creer, pero no comprender. Confía siempre que dentro de ti hay alguien que de verdad sabe y que a su manera y con tu ayuda te guiará hasta ti mismo. Sabe mucho más que tú, aunque eso seas tú, porque tú no tienes acceso a tu mundo subconsciente, pero tú como conciencia sí, sólo que tú no eres consciente de ello.
El juego cósmico

Son las reglas del juego. Del gran juego cósmico al que estamos todos jugando.

Obsérvalo hasta que comprendas que has tenido que bajar desde el modo-conciencia al modo-mente y no al revés. Es importante que estos conceptos básicos vayan quedando cada vez más claros dentro de ti, que vayan cogiendo forma, y esto solo lo puedes hacer tú identificándolo dentro de ti por medio de la observación sin juicios. No te creas nada porque alguien te lo diga. Las palabras no significan nada. Tienes que experimentarlo dentro de ti. Identifícarlo dentro de ti. Es un viaje interior. Es un viaje hasta ti mismo. Yo te puedo apuntar el camino, pero sólo tú puedes andarlo. ¿Recuerdas que te lo dije? Este camino hay que andarlo en soledad. Nadie puede hacer esto por ti. Es tu experiencia y sólo lo puedes hacer tú.

Tal vez estos conceptos te suenen muy extraños, pero confia en la parte de dentro de ti que reconoce la verdad, porque la verdad es también un tipo de energía, y sintoniza en una determinada frecuencia. Si has acumulado suficiente presencia en forma de conciencia serás capaz de intuir la verdad. Tu mente se queja, ya lo sé, y se queja porque necesita clasificarlo todo para ponerle su etiqueta y así poder olvidarlo. Ten paciencia. Es su naturaleza y no puedes resistirte a ella. Pero tu conciencia ya sabe la verdad y por eso ambas frecuencias sintonizan en armonía. De la misma manera que un imán atrae al hierro.  No tenéis que hacer nada para que se reconozcan, en cuanto entren en contacto, se unirán. La mente no lo puede reconocer, pero sí la conciencia, por eso es importante que lo observes todo. Se trata de ir despertando tu conciencia. De hacerlo todo consciente.

Empieza observando como funciona tu mente. Dime cuanto tiempo puedes estar tú como conciencia presente, como observador imparcial que no juzga, antes de que la pantalla mental te secuestre otra vez a sus pies. ¿Puedes decirme qué te fascina tanto de tu pantalla mental que no eres capaz de estar presente y alejado de ella a no ser por escasos momentos?
Sigue observándolo todo. No observes sólo lo que haces. Observa también al que lo hace. Observa sin juzgar todo lo que ocurre fuera y dentro de ti. No juzgues. Lo repetiré una y mil veces. Si juzgas estás utilizando tu mente, e inmediatamente dejas de ver para interpretar. Utiliza tu conciencia. Despiértala. Sácala de su identificación con la mente.
Al principio sólo lo conseguirás por unos pocos segundos, tal vez uno o dos, antes de que tu entremetida mente empiece otra vez con su cantar habitual y rutinario.

Balcón del cielo

 

Sabes que ha ocurrido algo especial, sabes que has visto algo más de lo que ves allí normalmente, pero rápidamente lo olvidas, porque intentas agarrarlo con la mente, y esto no lo puedes hacer, así que lo dejas ir y te olvidas. La magia ha estado ahí, tal vez sólo por un momento, pero has tenido un atisbo del reino de la no-mente.

Desgraciadamente la magia se habrá terminado sin tener tiempo antes de ni siquiera hacerlo consciente.


 Cuando te quedas anonadado por algo, ya sea la inmensidad del firmamento en una noche de verano o el canto de un jilguero de madrugada, y la mente de manera espontánea se para, tienes un vislumbre del infinito reino de la no-mente, del reino sin tiempo, sin juicios y sin dualidad. El reino del Ser. El reino de la conciencia. El reino de la paz, el amor y la alegría.

 

Firmamento

La mente no puede comprender estas cosas. Así que no intentes comprenderlo con la mente. Atribuimos a la mente muchas de las cualidades que pertenecen a la conciencia. Por ejemplo la creatividad. La mente no es nada creativa.


Arco irisCada vez que percibas belleza en la naturaleza, tú estarás allí presente como conciencia observante. Sólo la conciencia es capaz de detectar la belleza.
Para la mente todo es dual.  Trata de agarrarlo con la conciencia, simplemente con los sentidos abiertos y la conciencia en su puesto en la torre de mando, con tus ojos internos colocados justo detrás de tus ojos físicos. Alejada de la pantalla mental. Es decir, todo lo que hagas, hazlo con tu conciencia presente, con tu presencia en forma de conciencia.

Despertar la conciencia nos puede llevar mucho tiempo. Es un proceso lento y gradual. La buena noticia es que lo conseguido es irreversible, así que jamás retrocederemos lo que hayamos avanzado. Así que empieza a practicar y hazlo como norma general cada vez que te acuerdes de que no estabas presente, es decir, cada vez que la pantalla mental te haya secuestrado de nuevo a sus pies. Poco a poco se irá convirtiendo en un hábito, y de forma espontánea y periódica pasarás el “escáner de reconocimiento” como yo lo llamo. Es decir, observarás lo que ha ocurrido dentro de ti mientras estabas ausente. Cuando te das cuenta de que estás ausente, en cierto modo, ya estás presente, así que alégrate mucho cada vez que te des cuenta de que te habías ido del presente, a la pantalla mental. El darte cuenta ya es un paso adelante. Es un gran paso adelante. Se acerca el fin del caos para tu mente. Caminas rumbo al reino de la no-mente. Rumbo al nirvana.  Vuelve con alegría. Trátate con amor y con respeto. Eres una criatura única. No existen dos copias iguales. Ni siquiera los gemelos son iguales, pues cada uno tiene una personalidad única aunque sean muy parecidos físicamente. Todos somos auténticos y originales. Y aunque tarde o temprano descubrirás que todos somos uno, también sabrás que jamás perderemos nuestra identidad y conciencia particular. Ninguno somos copias. Ni siquiera los clones son copias exactas, porque la creación respeta el sentido de autenticidad. Eres así de importante. Descansa y no olvides quererte. Eres así de valioso. Eres único.

Océanos de amor esperando por ti. No te los pierdas.

Lydia_

 

*Tal vez de momento sólo tengas la impresión de haber encontrado la punta de un hilo escondido. Es una sensación vaga pero es suficiente. Esta punta te llevará hacia el ovillo. Ahora te toca a ti seguirlo. Mi consejo es que imprimas estas hojas y las releas mientras vas practicando lo que has leído. Intenta identificarlo dentro de ti. Sin práctica no hay camino. Es como si compraras una guía de viajes y luego no hicieras el viaje. Te quedará una idea, pero te habrás perdido la experiencia.


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para todos aquellos que tengáis alguna pregunta que hacerme sobre el tema o que me queráis comentar algo.

Espero tus comentarios.
Ve siempre hacia delante. Estamos aquí para experimentar y para aprender a plantear y resolver problemas. Equivócate, pero luego reconócelo, levántate y sigue adelante. Lo conseguirás.

Lydia_

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